chixtoso

CHIsTOSO

Juan Pablo, hoy sigues en la inercia de la existencia de tu aniversario de nacimiento, pero, ¿vives?

Se me hace chistoso, que después de tanta degradación familiar, imponer apodos como “chito” por la soberbia de no querer escuchar, una llamada de auxilio, ahora tengas problemas auditivos.

Se me hace “chistoso” que una delegación, era una organización que miraba a las mujeres como objetos de cacería, más que como seres vivos, que respetar.

Se me hace “chistoso” que quieras cosechar, lo que nunca has sembrado, como la comunión por compartir la mesa, empáticamente.Que no sepas ni te dignes en lavar un vaso, en tragar una tortilla de trigo y en extraer , lleno de ansiedad y codicia, la receta de la salsa taquera. Y otras recetas familiares.

Se me hace “chistoso”  que confundas ser capaz, con ser capataz, que exprime a quien esté cerca y luego te sientas desolado.Comes y te vas, exprimes, escupes y dejas basura electrónica, sin modales, sin moral.

Que cuando pedía auxilio, me denotabas de pendejo, cuando ahora en cuanto a técnicas y relaciones soy hábil, abierto y expandido. Que en complicidad con tu padre, manipules económicamente.Irresponsable saqueador, aprenderás a usar el trapeador.

Que quieras recetas, para jugosas ganancias, rápidas, deliciosas, para una persona amargada.

Que enajenas a los seres vivos e idolatras a los objetos como teléfonos móviles, tabletas o computadoras laptop, esa soberbia inglesa, que coloniza, que entroniza, tierras dulces y amables, para dejarlas contaminadas por pura plata.

Ese sabor en la lengua, de dulce acidez,  de venenos metálicos, puro arsénico, pura sordera, pura soberbia. Es el sabor de la avaricia ansiosa, extractiva de los recursos ajenos.

Huye, vete, haz ese protagonismo convenenciero, para mezclar la religión, el dinero y las necesidades humanas, para ser un titiritero, cuando en realidad, eres un esclavo digital. Sigue relamiendo tu anzuelo, pues a él estás anclado.Esos bonos de papel, esos documentos que venden el agua,la tierra, los lugares sagrados, los animales, la memoria, como simple apátrida mercenario, como un chacal, devorando carroña.

Perro en celo, perro envidioso, que se convirtió en el monstruo que combatía en la secundaria, ahora más codicioso, avaro y turbio, que el hijo del senador Merino. Sigues sin escuchar, sigues sin aprender, sigues perdido, desde el accidente en Ixtapa. Al karma, nada se le escapa.

 

chingando

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