Valor agregado

Señor Presidente:

Al empezar a leer y escuchar sobre su iniciativa de reforma hacendaria, y lejos de discutir si las bases son o no las correctas para la situación de México por no considerarme calificado para evaluar una reforma fiscal, sí hay un tema que me parece está cargado de cinismo, incongruencia y me resulta francamente ofensivo.

Escribo esto al amparo de la libertad de expresión que me otorga la Constitución, libertad que por cierto hemos sufrido las últimas semanas los que vivimos en la Ciudad de México por las incontables y cada vez más lastimosas marchas de diversos grupos, incluyendo los maestros, que son parte central de mi inconformidad con su reforma fiscal. Y escribo en este medio porque no tengo otra forma de hacerle llegar mi mensaje, confiando en que a través de esta red social alguien pueda copiarle a usted esto. Yo no tengo forma de convocar a decenas de miles de personas que puedan pensar igual que yo a cerrar calles para ser escuchados.

La parte de su iniciativa que me parece ofensiva es la de cobrar IVA a servicios de educación privada. Parto de las siguientes bases: 1) la educación pública en México ha sido diseñada y ejecutada, desde hace décadas y bajo gobiernos del PRI, muy deficiente al compararse con sistemas educativos de otros países; 2) entre otros factores, éste ha dado pié a la creación y desarrollo de un sistema privado que se ha vuelto la única opción para quienes tenemos la fortuna de poder pagar una educación de mayor calidad para nuestros hijos; 3) aún en escuelas privadas, tenemos que vivir, por ley, con libros de texto obligatorios que son de una pésima calidad, llegando al ridículo de publicarse con faltas de ortografía, ya no digamos con errores de contenido; 4) la educación pública es y ha sido rehén de grupos de interés, en una lucha por allegarse de recursos públicos para pagar “aviadores”, plazas heredables, y seguir recibiendo pago mientras no trabajan; 5) resulta increíble que en la “reforma” educativa se haya establecido que un maestro que no cumple 3 veces con los niveles mínimos para estar frente a un grupo de alumnos, sea “premiado” con una plaza burocrática que todos pagamos.

Mi pregunta, señor Presidente, es: ¿Qué VALOR AGREGADO aporta su Gobierno a la educación privada como para cobrar un impuesto por ello? A mi me parece que no mucho, por no decir nada. Pero en un afán de obtener más recursos para pagar, entre otras cosas, esa burocracia nueva que se va a generar a partir de las pruebas de aptitud de maestros que no las aprueben, tenemos que pagar ahora IVA sobre los servicios de educación que hemos elegido porque el Gobierno, desde siempre, ha sido incapaz de crear una plataforma educativa competitiva, de calidad, que impulse el desarrollo del país y no, por el contrario, que lo haya hundido en la ignorancia en un intento de poder controlar más fácil a las “masas”

Yo no voté por usted, y ahora me queda claro que fue un acierto no hacerlo. Ojalá esta modificación no sea aprobada.

Atentamente,

Fernando Rocha, Padre de Familia

Pido a todos mis contactos en Facebook que estén de acuerdo con este texto que lo difundan.

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